La historia del ajo - Propiedades medicinales y benéficos del ajoSon innumerables las posibilidades del uso del ajoEn la Edad Media ya se lo usaba con fines terapéuticos, generalmente para combatir enfermedades bacterianas
El ajo es parte de la familia de las Liliáceas y el bulbo es de una planta semejante al lirio del cual las hojas crecen hasta 50-60 cm, el bulbo está constituído de diferentes dientes cada uno de los cuales está recubierto de una película blanca papel. El bulbo tiene raíces fibrosas; el tronco verde y liso desarrolla largas hojas achatadas y las flores, blancas o rosadas, brotan al final del verano. Originario, probablemente del Asia, ahora crece bien en todas las regiones en clima temperado. Crece en los huertos y se propaga por medio de los dientes que, se plantan al inicio de la primavera o en otoño, en un terreno bien drenado y en un lugar soleado. Los dientes se entierran a una distancia de 15 cm y la recolección se hace después de 5-6 meses. Los bulbos, al final, se secan en un lugar fresco y seco.
El ajo mejora la actividad cardiovascular. Puede aminorar los niveles de colesterol y de los triglicéridos en la sangre, también desacelera la velocidad de coagulación. Posee propiedades antioxidantes. El ajo tiene propiedades antibacteriales, antivirales y antimicóticos. Puede obrar contra algunos parásitos intestinales. El ajo tiene aproximadamente el 1% de la fuerza de acción de la penicilina, esto quiere decir que no es un substituto de los antibióticos, pero puede ser considerado un buen suplemente para algunas infecciones bacterianas. El ajo es uno de los remedios más efectivos para aminorar la presión sanguínea. La presión y tensión disminuyen con el consumo, esto permite aliviar los espasmos arteriales. También desacelera el ritmo cardiaco, aligerando síntomas como pueden ser los mareos, dificultad al respirar y la formación de gases en las vías digestivas. El ajo es una de las comidas más beneficiosas para el sistema digestivo Auxilia la
eliminación de toxinas en el cuerpo. Estimula la acción peristáltica y la secreción de
jugos gástricos. Los dientes de ajos triturados con agua o con leche pueden mejorar los
desordenes en la digestión. Tiene un efecto antiséptico y es un excelente remedio para
las inflamaciones y demás enfermedades contagiosas.
Es un excelente agente expulsor de gusanos. Tiene un efecto de alivio en diversas diarreas.
Los problemas como la colitis y muchos otros trastornos intestinales puede ser exitosamente
tratados con ajo en capsulas. El ajo también ha sido utilizado exitosamente para los problemas
en la piel, como pueden ser el acne, el ajo frotado contra las cicatrices producida por
los granos mejora la cicatrización.
El uso externo del ajo ayuda a limpiar la
piel de espinillas y puntos negros. El ajo considera oriundo de Asia... ...desde donde se extendió a toda Europa, y
desde allí hacia América, por medio de los conquistadores españoles.
En Egipto era consumido por los esclavos que trabajaban en la construcción de las
pirámides, ya que se le atribuían propiedades fortificantes y revigorizantes.
Durante los tiempos de la Grecia y Roma antigua, el ajo era consumido principalmente
por soldados, navegantes y campesinos.
En la Edad Media ya se lo usaba con fines terapéuticos, generalmente para combatir
enfermedades bacterianas
Durante la Primera Guerra Mundial se el ajo empleó como antiséptico externo para
desinfectar heridas cuando no se disponía de los antisépticos habituales.
En la actualidad el ajo es cultivado y consumido en todo el mundo y también utilizado
como componente de muchas recetas farmacéuticas. Propiedades medicinales del ajo Son muchas las propiedades medicinales que
desde siempre se le han asignado a el ajo. Es quizás el remedio natural con mayores
propiedades medicinales demostradas experimentalmente: Efecto hipotensor a dosis altas,
fluidificante de la sangre - muy utilizado por personas que han padecido trombosis,
embolias o accidentes vasculares-, hipolipemiante -disminuye el colesterol LDL, es
decir el nocivo para el cuerpo-, antibiótico y antiséptico general, estimulante de
las defensas, vermífugo, callicida... Los principales efectos benéficos del ajo Ayuda a combatir un buen número de hongos,
bacterias y virus - Reduce la presión arterial y el colesterol - Ayuda a reducir
el bloqueo de las arterias y a reparar los daños causados por la arterioesclerosis -
Ayuda a prevenir y aliviar la claudicación intermitente (dolor en las piernas al
caminar causado por la arterioesclerosis) -
Actúa como antiinflamatorio -
Su uso prolongado ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer. -
Ayuda a incrementar el nivel de insulina en el cuerpo, reduciendo así los
niveles de azúcar en la sangre. - Algunos estudios parecen demostrar que el
ajo incrementa ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro ayudando a
combatir el estrés y la depresión. Uso del ajo en cocina Son innumerables las posibilidades
del uso del ajo en la cocina. Contrariamente a lo que se puede pensar, su sabor y aroma
no predominan necesariamente en los platos donde es utilizado. En la cocina china,
junto con el jengibre son los aromas más importantes; usado en la cocina indiana y en
la occidental: agrega un gusto a todos los tipos de carnes, pescados y verduras. Es
esencial en la cocina mexicana y en la cocina de la América Meridional, es un ingrediente
fundamental también en la cocina francesa, donde encontramos la mantequilla y la mayonesa
al ajo (mantequilla que se sirve con los caracoles) y
la sopa de ajo. Historia del ajo La historia ubica el origen de la planta del
ajo en la desértica estepa de Asia central y desde aquí a la Mesopotamia, fértil
territorio ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates, hace unos 3700 años. El vecino
Egipto fue el que se transformó en gran productor de aquella época por la creencia
que sus virtudes conferían fuerza y vigor a los trabajadores empleados en la construcción
de las pirámides, especialmente la de Keops. Cuenta Herodoto que se tenía que disponer de
muchos talentos para aprovisionar a los obreros no solamente de ajos, también de cebollas.
Los israelitas en su éxodo lo recordaban con nostalgia en contraposición al aburrido maná
de todos los días. Los griegos lo comían frito y aborrecían a los que despedían el
insoportable mal aliento. Este último lo he padecido a menudo con algunos de mis
amigos parroquianos deseosos de normalizar su colesterol
o presión sanguínea. Libros acerca del ajo
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